Los trastornos afectivos, como la depresión, implican alteraciones del estado de ánimo que afectan la energía, el pensamiento y las emociones. Síntomas como la tristeza, la desmotivación, o el desinterés en actividades que antes eran placenteras, son características de esta enfermedad.
Estos trastornos son frecuentes, tratables y es fundamental abordarlos a tiempo para mejorar la calidad de vida.